Una vez más, las extorsiones telefónicas con secuestros se han recrudecido en Veracruz.
Y acuerdo con las versiones todo indica que, en efecto, desde domicilios particulares tanto de la tierra jarocha como foráneos realizan las llamadas.
Pero, de igual manera, desde los penales, tanto de Veracruz como de otras latitudes del país, según parece; más desde el estado de México.
La autoridad podrá decir, como alguna vez el gobernador Miguel Alemán Velasco, que “a todos nos han amenazado de muerte en la vida”.
Pero al mismo tiempo, la gente común y sencilla que todos los días vive con sencillez se llena de miedo y temor, de espanto y angustia, de incertidumbre y zozobra.
Y si el miedo se aposenta en la población, entonces, la calidad de vida, la salud física y la salud espiritual, disminuye, y lo peor, descarrila.
Es más, en las familias de plano han optado los mayores por hablar entre sí; pero más aún, con los hijos menores para, digamos, una especie de entrenamiento de la forma de actuar en caso de recibir un telefonema, avisándoles que plagiaron a un pariente.
La vida cotidiana pende de un hilo y, bueno, hacia el cuarto año del sexenio estamos igual que cuando iniciamos.
Incluso, peor, porque se entiende que desde la cúspide gobernante habrían establecido los candados para evitar desaguisados.
El fin de semana, un grupo de siete señoras amigas tomaron cafecito y de pronto descubrieron el tema central de la plática eran las extorsiones.
Unas cinco, mínimo, habrían sufrido la extorsión telefónica, quienes contaron su historia personal con un pánico desbordante, temerosas de que pudiera ocurrir de nuevo.
Lo mejor será, pues, de continuar así, descolgar por completo el teléfono en casa. En todo caso, darlo de baja y atenerse al celular. Y/o en todo, establecer claves para llamarse la familia entre sí.
“EL MIEDO AL MIEDO”
Alguna vez, desde el gobierno federal anunciaron la prohibición de teléfonos en las cárceles del país.
Se ignora si lo hayan acometido en las prisiones federales y estatales y también en Veracruz; pero, bueno, ahí están las consecuencias. Desde las cárceles siguen extorsionando.
La pesadilla se recrudece a partir de los robos en las casas, los saqueos en los comercios, los cristalazos y hasta los asaltos en las plazas comerciales a las señoras con su despensa alimenticia.
Por supuesto, el infierno se multiplica cuando se leen y escuchan las noticias de fuego cruzado, muertos, secuestros, desaparecidos, fosas clandestinas, cadáveres flotando en el río Blanco y descubiertos en los pozos artesianos en la ruta de Córdoba a Tezonapa, pasando por Omealca.
Y más, porque se llega a la crispación. El poeta León Felipe decía, por ejemplo, que “el miedo al miedo” es el más peligroso.
Sin embargo, hay miedo de norte a sur de Veracruz, y más, cuando de pronto, en la noche suena el teléfono y una voz masculina y/o femenina avisa que tienen secuestrado a una hija que vive en la misma ciudad y/o en otra latitud.
Se ignora si lo hayan acometido en las prisiones federales y estatales y también en Veracruz; pero, bueno, ahí están las consecuencias. Desde las cárceles siguen extorsionando.
La pesadilla se recrudece a partir de los robos en las casas, los saqueos en los comercios, los cristalazos y hasta los asaltos en las plazas comerciales a las señoras con su despensa alimenticia.
Por supuesto, el infierno se multiplica cuando se leen y escuchan las noticias de fuego cruzado, muertos, secuestros, desaparecidos, fosas clandestinas, cadáveres flotando en el río Blanco y descubiertos en los pozos artesianos en la ruta de Córdoba a Tezonapa, pasando por Omealca.
Y más, porque se llega a la crispación. El poeta León Felipe decía, por ejemplo, que “el miedo al miedo” es el más peligroso.
Sin embargo, hay miedo de norte a sur de Veracruz, y más, cuando de pronto, en la noche suena el teléfono y una voz masculina y/o femenina avisa que tienen secuestrado a una hija que vive en la misma ciudad y/o en otra latitud.
EL TERROR DE LA ESTADÍSTICA OFICIAL
El Sistema Nacional de Seguridad Pública, SNSP, es revelador.
En Veracruz, dice por ejemplo, los asesinatos ocupan el quinto lugar nacional.
Y, en cambio, los secuestros se han disparado.
También, ahora, las extorsiones.
Ningún contribuyente de norte a sur de la tierra jarocha quisiera vivir en el infierno; pero…ni modo, bastaría referir que de ene número de poblados familias enteras han emigrado a otras comarcas, unas aquí mismo; otras, hacia los estados limítrofes.
En el norte de Veracruz, entre un 10 y un 15 por ciento de las familias han partido, incluso, hasta Estados Unidos, que está más cerca para concentrarse, por ejemplo, que en Xalapa.
Hay ocasiones cuando en los cafés jarochos, sobre todo, los ubicados en Boca del Río, coinciden un montón de conocidos y amigos de Cosamaloapan, que han huido de la Cuenca del Papaloapan, donde han descubierto varias fosas clandestinas tanto en Cosa (como llaman de manera cariñosa al pueblo) como en Carlos A. Carrillo y Tres Valles.
Varias familias pudientes de Isla, la Isla de Érick Lagos, secretario General de Gobierno, han emigrado, porque la vida es una pesadilla inevitable.
Ene número de pueblos viven en Estado de Sitio, porque los carteles y cartelitos se han adueñado de la paz social y las familias se refugian en sus casas cuando apenas anochece para evitar un desaguisado.
Y ahora, otra vez la extorsión telefónica como en los mejores tiempos del sexenio próspero.
Vamos en el cuarto año del duartismo y el contribuyente pensaría que las cosas estarían mejorando, pero el maleficio ahí sigue.
Quizá se trate de una escalada de violencia como cuando, por ejemplo, robaron 13 bancos seguiditos en la llamada “ciudad más bella de México”, y luego un montón de tiendas Oxxo, y luego un montón de restaurantes, y luego hasta iglesias, y luego a amas de casa en el estacionamiento de la plaza comercial.
Ahora quizá estaríamos viviendo el momento de las extorsiones.
Pero cada día la vida, por desgracia, sigue prendida de alfileres.
En Veracruz, dice por ejemplo, los asesinatos ocupan el quinto lugar nacional.
Y, en cambio, los secuestros se han disparado.
También, ahora, las extorsiones.
Ningún contribuyente de norte a sur de la tierra jarocha quisiera vivir en el infierno; pero…ni modo, bastaría referir que de ene número de poblados familias enteras han emigrado a otras comarcas, unas aquí mismo; otras, hacia los estados limítrofes.
En el norte de Veracruz, entre un 10 y un 15 por ciento de las familias han partido, incluso, hasta Estados Unidos, que está más cerca para concentrarse, por ejemplo, que en Xalapa.
Hay ocasiones cuando en los cafés jarochos, sobre todo, los ubicados en Boca del Río, coinciden un montón de conocidos y amigos de Cosamaloapan, que han huido de la Cuenca del Papaloapan, donde han descubierto varias fosas clandestinas tanto en Cosa (como llaman de manera cariñosa al pueblo) como en Carlos A. Carrillo y Tres Valles.
Varias familias pudientes de Isla, la Isla de Érick Lagos, secretario General de Gobierno, han emigrado, porque la vida es una pesadilla inevitable.
Ene número de pueblos viven en Estado de Sitio, porque los carteles y cartelitos se han adueñado de la paz social y las familias se refugian en sus casas cuando apenas anochece para evitar un desaguisado.
Y ahora, otra vez la extorsión telefónica como en los mejores tiempos del sexenio próspero.
Vamos en el cuarto año del duartismo y el contribuyente pensaría que las cosas estarían mejorando, pero el maleficio ahí sigue.
Quizá se trate de una escalada de violencia como cuando, por ejemplo, robaron 13 bancos seguiditos en la llamada “ciudad más bella de México”, y luego un montón de tiendas Oxxo, y luego un montón de restaurantes, y luego hasta iglesias, y luego a amas de casa en el estacionamiento de la plaza comercial.
Ahora quizá estaríamos viviendo el momento de las extorsiones.
Pero cada día la vida, por desgracia, sigue prendida de alfileres.
